Amanecer

Una partícula de luz pellizca mi retina. El paisaje empieza a desvestirse de la oscuridad nocturna y revela paulatinamente sus formas.

Las sombras bailan la retirada al ritmo lento del amanecer. Las cumbres lejanas se tiñen de colores cálidos, desconocidos a las grandes alturas.

Es hora de levantarse.

La voz del río, en el fondo del valle se ahoga en esporádicos bancos de niebla, hablando cada vez más bajito, hasta callar. No, hasta ser aplastada por un trueno que aflora del silencio, invade el espacio, el tiempo, la luz, los pensamientos. Un trueno que irrumpe, se dilata, rompe y se rompe, incesante, inagotable, como mis ganas de vivir.

Así, inconfundible y sobrecogedor en su extensa y metamórfica grandeza, emerge de las nieblas matinales, el océano.

Nota para el lector

Para poner algo de orden en el entretecho, los textos han sido apilados desde abajo hacia arriba, en el siguiente orden: La isla azul, Álbum de fotos, Mitos urbanos, Retrato de familia y Más cachureos...

La pila de trastos está justo acá abajo. Te invito a buscar y desempolvar...

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