Cumbre

Es el último centímetro de blanco en el azul infinito.

Es la eternidad en una ínfima fracción de segundo.

Es la inmovilidad que se dispone al devenir.

 

Es el cosquilleo de una lágrima

Sobre la piel anestesiada por el frío.

 

Es el silbido del aire filtrándose por los labios entreabiertos,

Bajando a llenar los pulmones ávidos, que, a su vez, devuelven el suspiro al cielo.

Un suspiro que se transforma en gemido, en llanto, en grito, en risa.

 

Es el crujir de telas sintéticas, de crampones mordiendo la nieve.

Son los últimos pasos, el repaso del camino, de la vida entera.

 

Por favor, nada de hitos conmemorativos, ni banderas,

Pues acá arriba no hay fronteras.

Nada de cruces ni montículos,

Pues aquí venimos a renacer.

 

Aparte, son símbolos lúgubres.

Aparte, hay que respetar la soledad de la Montaña.

 

La cumbre es la plenitud de un instante,

Una chispa de infinito.

No debemos contaminarla.

 

Entreguémonos con igual valor al descenso, mal necesario, 

Corolario insidioso de la ley de la montaña.

Verdugo implacable que nos devuelve, sin piedad,

A la ausencia de trascendencia,

A una cuerda que cuelga entre la vida y la muerte.

 

Recordemos que otros llegarán, después de nosotros,

Cada uno buscando su propio éxito,

Cada uno intentando sobrevivir a su manera a la injusticia del mundo.

Algunos se ayudarán con las rutas ya abiertas,

Otros querrán encontrar su propio camino a la cumbre.

Otros llegarán… 

Nota para el lector

Para poner algo de orden en el entretecho, los textos han sido apilados desde abajo hacia arriba, en el siguiente orden: La isla azul, Álbum de fotos, Mitos urbanos, Retrato de familia y Más cachureos...

La pila de trastos está justo acá abajo. Te invito a buscar y desempolvar...

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