Castillos en el cielo

Te escucho trepando por el acantilado. Insistente, te asomas a mi ventana. Descarado, invades mi habitación, te echas sobre mi cuerpo postrado por los excesos de anoche. Me empapas de tu aliento. Vehemente, me sacudes, entre sábanas agridulces de sal y humo.

El aire se me precipita ruidoso a través de las fosas nasales por el abismo del tórax, buscando colmar el vacío. En una lucha cuerpo a cuerpo con la pereza, me estiro y me recojo sobre mí misma como un elástico. Aturdida, me acurruco en tu voz imponente, implorando minutos.

Es entonces cuando el sol del mediodía, indignado, posa sus dedos entre mis cejas, ordenándome cumplir con el diario deber de levantarme. Me rindo ante su insistencia, sólo para volver a verte.

Pero mis párpados se abren de par en par a la desolación de una pared desconocida, al desconcierto de una ventana que da a la calle. Aterrada, cierro los ojos, hurgando entre mis efímeras promesas de amor.

    —¡Háblame, por favor! — estallo.

    El vacío me hace eco, hasta que, de repente, las bocinas me ladran rabiosas.

Estoy perdida en un laberinto de rascacielos que estrangula mi horizonte. Miro a la gente que se mira los pies y los bolsillos. Todo a ras de suelo. Nunca a los ojos. Nunca al cielo.

En la soledad atroz de la multitud, te busco sin descanso. ¿Dónde están tu piel azul, tu perfil infinito? ¿Dónde están tu abrazo paciente, tu aliento inagotable?

En una lucha cuerpo a cuerpo con el agobio, levanto la frente. Y ahí estás, azul, inmenso, echado sobre la cándida  espina dorsal de América. Te veo, una y otra vez, reflejado en paredes de vidrio que amarran al asfalto las raíces del cielo.

Vuelvo a respirar. Los edificios, antes barrera infranqueable para mis ojos perdidos, ahora  te prolongan, te amplifican, te multiplican, en sublime juego de espejos. Levanto la mano, acariciando con el dedo índice tu perfil infinito.

Camino dibujando castillos en el cielo.  

Nota para el lector

Para poner algo de orden en el entretecho, los textos han sido apilados desde abajo hacia arriba, en el siguiente orden: La isla azul, Álbum de fotos, Mitos urbanos, Retrato de familia y Más cachureos...

La pila de trastos está justo acá abajo. Te invito a buscar y desempolvar...

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